La intensidad de la voz depende básicamente de
la potencia con la que el aire que procede de los pulmones cuando hablamos
golpea los bordes de la glotis, de modo que, cuanto más amplias son las
vibraciones que se producen durante la fonación, tanto mayor es la fuerza a la
que se emite una voz. La intensidad equivale al volumen, por lo que es normal
asociarla con la impresión de alta/baja o de fuerte/débil.
Sobre la intensidad de la voz, resaltaremos su
capacidad para expresar también actitudes emocionales. De hecho, las
variaciones de intensidad son muy adecuadas para representar estados de ánimo y
aspectos relativos al carácter de un determinado personaje: la agresividad, la
cólera, el miedo, la tensión o el nerviosismo se ilustran con un volumen más
alto que la tristeza, el cansancio, la debilidad o la depresión. Por otra
parte, la intensidad ayuda a describir tamaños y distancias y, en combinación
con la agudeza o gravedad del tono, refuerza la ilusión espacial de lejanía
(volumen más bajo) o proximidad (volumen más alto).

Que tema tan interesante, no sabia que la intensidad del aire que sale de la que sale de los pulmones es una consecuencia de la interaccion con los bordes de la glotis que a fin de cuentas son los que modulan el aire para que se produzca sonido (voz).
ResponderEliminarEs indispensable conocer dichos significados y manejarlos a la perfección, y más como comunicadores sociales.
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